François Ansermet – Pensar en lo inconmensurable

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Establecer una relación entre neurociencia y psicoanálisis es una gestión paradójica que consiste en poner su no relación como un requisito previo a cualquier planteamiento. Sea como fuere, aventurarse por este camino conlleva el riesgo de incurrir en todo tipo de malentendidos, ya sea considerándolos como yuxtaposables que colocándolos excesivamente en reciproca exclusión. Por supuesto, en esta confrontación hay un riesgo por ambos lados. Para el psicoanálisis, el riesgo reduccionista de imaginarse que pueda ser confirmado o incluso demostrado por la neurociencia. Sin embargo, el riesgo se encuentra especialmente del lado de la neurociencia: su riesgo es para esta el de descartar el psicoanálisis; siendo el psicoanálisis en mi opinión, un futuro para la neurociencia más que la neurociencia el fin del psicoanálisis.

De hecho, el psicoanálisis plantea cuestiones ineludibles a la neurociencia que esta no puede descartar. Citaré dos .

En primer lugar, la que surge de la hipótesis del inconsciente: es decir, cómo poner a trabajar, en el campo de la neurociencia, los procesos sin dimensiones, sin tiempo, sincrónicos, discontinuos, no lineales que caracterizan el inconsciente. Procesos que ocupan tanto espacio en la vida de cada uno como en el devenir político del mundo, incluso en el de la economía a través de procedimientos inesperados, propios de la toma de decisión que responden a una lógica ilógica que no tiene absolutamente en cuenta la noción del inconsciente cognitivo, el cual se limita al estudio de lo no consciente.

Luego la cuestión de la visión homeostática del funcionamiento cerebral que no permite de dar cuenta de la realidad del mundo y de lo que él produce. ¿Cómo puede esta concepción idealizada de procesos perfectamente regulados dar cuenta de un humano tan desregulado y desregulador para el conjunto del mundo? Para pensarlo, se trataría tal vez de pasar de la neurociencia a la logo-ciencia y de tener en cuenta al parásito que es el lenguaje, un lenguaje que está “sobre el cerebro, como una araña” (1), otra forma de la vida que trastorna lo viviente.

Queda la cuestión de cómo pensar lo inconmensurable. Eso pasaría en principio por el hecho de distinguir entre propiedades y estados. Las propiedades biológicas que establecen una discontinuidad, de donde procede el inconsciente, no son el inconsciente. La confusión se hace con demasiada frecuencia, a través de una serie de conceptos difusos, como el de la emergencia, o a través de correlaciones o analogías infundadas.  Se trata mas bien de tener en cuenta una serie de paradojas que el concepto de inconsciente, por cierto, lleva en sí mismo, que implica la unicidad, la diferencia, la discontinuidad, hasta el hecho que lo que es sucesivo fue antes simultáneo (2), introduciendo el lugar central de la sincronía que abre la posibilidad de un cambio permanente, por el hecho de estar también determinado para no estarlo (3); en resumen, todo eso va mucho más allá de cualquier idea de superposición entre las estructuras cerebrales y sus supuestas funciones, llevando más allá de lo biológico pero incluyendo lo biológico (4). En resumen, nos quedamos con la pregunta abierta por Lacan, de saber qué sería “una ciencia que incluye al psicoanálisis” (5). En cualquier caso, esta sería para mi una forma de  abordar el tema propuesto para los Encuentros de PIPOL9.

Traducción: Donato Bencivenga

(1) Miller J-A.,4[1] contraportada de Jacques Lacan, Mon enseignement, Seuil, París, 2005.

(Mi enseñanza, Paidós, Buenos Aires, 2007)

(2) « la succession implique une coexistence » : Freud S, Considérations actuelles sur la guerre et la mort, 1915, Petite bibliothèque Payot, Payot&Rivages, 2001, p.  25.

(“la sucesión envuelve a la vez una coexistencia”: Freud S., Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte, 1915, Amorrortu editores, 1975, pág. 287.)

(3) Ansermet F, Magistretti P. A chacun son cerveau. París: Odile Jacob, bolsillo, 2011.

(A cada cual su cerebro. Katz Editores, 2006)

(4) Ansermet F, Magistretti P. Les énigmes du plaisir. París: Odile Jacob, 2010.

(Los enigmas del placer. Katz Editores, 2011.)

(5) Resumen redactado para el anuario de la École pratique des Hautes Études,  4[2][3]contraportada, Lacan J., Le Séminaire, libro XI, « Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse », 1964, París, Seuil, 1973.

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