Daniel Roy – El niño y el servo

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Publicamos aquí extensos extractos que hemos recopilado del texto « Servo » publicado en el Atlas de zoología moderna y que reúne a los más importantes nombres de la zoología del siglo XXI.
Este artículo desafortunadamente es el único que es anónimo.
Daniel Roy

Una especie notable

El servo, que no debe confundirse con el serval, pequeño felino de la sabana africana, es una especie notable en todos los sentidos, único ejemplar de la familia de los cérvidos. Su nombre proviene de su carácter aparentemente  muy servicial, incluso servil, que ha sorprendido a los primeros exploradores.

Estos primeros científicos creyeron efectivamente poder constatar que el servo respondía a todas sus peticiones, a todas sus experimentaciones, incluso a las más complicadas con una disposición, y una voluntad a toda prueba. Pero no les sorprendió cuando tuvieron que admitir que los servos que participaban en las pruebas, sólo proporcionaban las respuestas ya incluidas en las preguntas planteadas, presentes en la redacción de los protocolos experimentales.

Era hora de empezar de nuevo, y « aprender del servo lo que es del servo », según el famoso proverbio chino. Los acontecimientos de los últimos años nos guiarán.

El servo y el niño

Fácil de domesticar, los servos fueron desde su descubrimiento las mascotas más queridas de los niños. Y nuestro siglo llegó a atribuir a cada niño su servo, sin discriminación de sexo, idioma o religión. Fue el momento de una gran locura por las proezas de los servos, entreteniendo tanto a niños como a mayores. Vimos a los servos precoces obtener rendimientos cognitivos ignorados, otros aprendiendo nuevas tecnologías – teléfonos móviles, redes sociales, objetos conectados, etc. provocando una gran alegría en sus pequeños propietarios.

Pero ya, este éxito de algunos enmascaraba una realidad más preocupante : servos lentos que tardaban en despegar; servos agitados, con tics y tocs diversos, o que respondían al instante a sus amos, e incluso ¡ desobedeciéndoles !  

Este fue el comienzo de la terrible época a la que algunos medios llamaron « la gran revuelta de los servos » : algunos se negaron a entrar en la escuela con su joven maestro, otros causaron estragos en las familias a causa de conductas moralmente reprobables, otros dejaron de crecer, dejaron de comer, prefiriendo dejarse marchitar.

Los expertos, llamados al rescate por la población en pánico, se apresuraron a plantear una hipótesis que demostró ofrecer perspectivas de salida a la crisis : ¿qué pasaría si esta llamada « revuelta » no era más que una epidemia de servose ? ¡ La servose, una terrible afección vinculada a esta especie y hasta ahora desapercibida por la ceguera de la hegemonía de la « teoría psicoanalítica » dominante en todas las universidades de zoología del mundo, teoría que pretendía poner « el servo en su verdadero lugar, el de un organismo, incluso de un órgano, como los otros, dotado de capacidades ciertamente notables, pero no justificando este lugar extravagante hecho a los servos en nuestras sociedades modernas » !

No nos molestaremos en refutar esta teoría particularmente oscurantista, reforzada por las respuestas a lo que resultó ser una epidemia. En efecto, las empresas farmacéuticas, movilizadas, encontraron rápidamente las moléculas adaptadas a las diversas expresiones sintomáticas de la servose : hiperactividad, oposición, atención perturbada, dislexia, disortografía, dis…

La calma fue así restablecida entre los servos y los niños pudieron volver a hacer de ellos su animal de compañía. Pero, sobre la base de la experiencia, las autoridades públicas introdujeron la obligación de controlar cada servo, a partir de los avances tecnológicos más modernos : resonancia magnética y escáneres en situaciones de aprendizaje y en reposo, pruebas neuropsicológicas. Además de la tranquilidad de los hogares, la otra ventaja, lejos de ser insignificante, es la constitución de cohortes de servos monitorizados desde una edad temprana y que constituyen una base de datos notable.

Esta es la fabulosa historia del encuentro de estas dos especies tan diferentes, el hombre y el servo. ¡ El servo que, de ser un animal de compañía durante siglos, se ha convertido, fiel a su nombre, en el celoso servidor de la ciencia en movimiento !

  1. N. d. T.El texto juega con la homofonía entre siervo (en español) y cerveau (cerebro en francés).

Traducción: Norma Lafuente
Revisión: Donato Bencivenga

 

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