Alba Cifuentes Suarez – Exit el sujeto

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Esta semana, Laurent Dumoulin destaca para nosotros la distinción entre el objeto de las neurociencias, cerebros todos iguales, y el objeto del psicoanálisis del que el inconsciente es el testimonio en su irreductible singularidad, su nada en común. Vilma Coccoz señala lo que le permite a Hans encontrar el camino del análisis: un desplazamiento del cuerpo hablante hacia el análisis. Un exit que pone al cuerpo hablante en el camino hacia el deseo y que sitúa al analista en el nudo de los tres registros. Es muy diferente cuando el exit programado por el discurso universalista de la ciencia concierne al sujeto en si mismo. Erradicar la singularidad que se aloja en cada uno de nosotros, la singularidad del modo de gozar, es erradicar el sujeto. François Leguil nos despliega dos vías adoptadas por la ciencia del cerebro para prescindir del sujeto del inconsciente: o bien eludiéndolo o bien cancelándolo. Si la primera no niega el inconsciente, aún tratando de localizarlo, la segunda niega cualquier estilo singular anticipando que el funcionamiento cerebral es idéntico para todos y que es suficiente estimular para aprender a extraer todo su potencial.

¿A dónde nos lleva esto? Podríamos pensar que sólo se trata de divergencias teóricas. Sin embargo, algunos estudios científicos hoy plantean, como mínimo, serias cuestiones éticas. En España, se realizó un estudio piloto de estimulación cerebral en prisión (1). Se trataba de aplicar una ligera corriente en el cerebro de presos «voluntarios» utilizando electrodos para estimular el córtex prefrontal implicado en la toma de decisiones y el comportamiento social. El objetivo del estudio era reducir la agresividad de los reclusos que mostraban comportamientos violentos. Los investigadores detrás de este estudio señalan que, si continúa la investigación y produce buenos resultados, podría llevar a una reducción del encarcelamiento más costoso para la sociedad. Esta investigación podría entonces ser de interés para la populación en general con el fin de regular los comportamientos antisociales y aumentar la moralidad de la especie humana. ¿Quién juzgará mañana la tasa de moralidad correcta? ¿Estamos frente a una nueva ética, la del pequeño cerebro bien programado? Lacan ya lo señalaba en 1967: “los progresos de la civilización universal van a traducirse no sólo por cierto malestar como ya el Señor Freud se había dado cuenta, sino por una práctica de la que verán que va a devenir cada vez mas extendida, que inmediatamente no dará a ver su verdadera cara, pero que tiene un nombre el cual, se lo transforme o no, siempre querrá decir lo mismo y va a ocurrir : la segregación” (2).

Traducción : Norma Lafuente

  1. Para más información : https://www.vox.com/future-perfect/2019/3/9/18256821/prisoner-brain-study-spain-aggression-neurointervention-ethics
  2. Lacan J. Breve discurso a los psiquiatras. Conferencia del 10 de noviembre de 1967. Sainte Anne. Disponible en internet : http://www.teebuenosaires.com.ar/biblioteca/trad_07.pdf

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