Miquel Bassols – La cartografía cerebral

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Extracto de la conversación posterior a la conferencia de Miquel Bassols en Bruselas el 23 de marzo de 2019 bajo el título «Inconsciente y parlêtre. Para una clínica del escabel « (1)

Pierre Malengreau : Me gustaría preguntarle sobre la cuestión misma del concepto, en particular sobre el concepto de inconsciente. Lacan afirma explícitamente que el inconsciente no es tranquilizador para los psicoanalistas, y como necesitan ser tranquilizados constantemente, tratamos de definir conceptos. De ahí las definiciones de Lacan, que se repiten regularmente, incluida la del inconsciente, pero que en última instancia es muy poco tranquilizadora ya que no se puede definir. Una vez que tomamos en cuenta lo real, nos encontramos con la dificultad de saber cómo nombrar lo real en juego sin tener recurso al concepto. Nos enfrentamos entonces a lo imaginario.

Miquel Bassols : Durante el Congreso de Pipol 9 que tendrá lugar aquí en Bruselas los días 13 y 14 de julio, sobre «El inconsciente y el cerebro, nada en común», tendremos la oportunidad de entrever este imaginario. Hoy en día, cuando se trata de imaginar el inconsciente, es justamente en el cerebro donde lo imaginamos. Y ahora hay una corriente del psicoanálisis, el neuropsicoanálisis, que trata de localizar el mapa del inconsciente en el mapa del cerebro. Creo que el cerebro es la parte imaginaria de esta imposibilidad del concepto que el inconsciente trata de delimitar como tal.

Tenemos que tratar de ver qué lógica están impulsando las neurociencias actualmente. Gerald M. Edelman y Giulio Tononi, por ejemplo, han intentado ir más allá de esta imaginarización de la psique en el sistema nervioso y, a su manera, han encontrado esta dimensión de no-concepto en la noción de quale ; se trata precisamente  de lo que no es localizable en el mapa del sistema nervioso y que constituye la singularidad de la experiencia de cada sujeto. Por ejemplo, cada uno de nosotros tiene una experiencia del rojo que no puede ser transmitida como tal, el rojo es para cada uno de nosotros una experiencia singular, es el aspecto cualitativo de la experiencia. Por eso se le nombra quale, es un no-concepto que trata de localizar la singularidad de la experiencia del cuerpo hablante que no puede ser cuantificada o categorizada por la neurociencia actual.

Quieren hacer del cerebro como objeto imaginario, objeto sagrado hoy en día, una cartografía que permita localizar toda la singularidad del sujeto. Pero a final de cuentas el cerebro no explica nada y siempre hay, incluso en las neurociencias de hoy en día, un empuje al no-concepto para atrapar algo de la singularidad de la experiencia en el cuerpo.

Edelman y G. Tononi, en su libro Cómo la materia se convierte en conciencia, después de haber intentado localizar la experiencia singular del sujeto a partir de un análisis muy fino del sistema nervioso, llegan a la idea de que la activación de todo el funcionamiento del sistema nervioso sólo es posible a través de la presencia de un otro, de otro sujeto o de un Otro como lenguaje, de la cultura, de la sociedad. Y, dicen, no podemos hacer una ciencia de este punto de apoyo final, no hay ciencia posible de este punto. Esto nos sitúa frente a esta dimensión clínica fundamental, la de la elección del sujeto de apoyarse en uno u otro punto para activar todo el funcionamiento del cuerpo hablante.

Lo que es interesante es el punto de inconsistencia al que llegan todos los desarrollos de las neurociencias actuales. También encontramos esto en el libro de Antonio Damasio, Self Comes to Mind, que en español ha sido traducido por “Y el cerebro creó al hombre”, – ¡ya es poner al cerebro en el lugar de Dios! Lo mencioné antes, la idea que tiene de A. Damasio del lenguaje es la de una función cognitiva que el sujeto tiene a su disposición para cartografiar la realidad. El lenguaje, como representación de una realidad ya existente, es un concepto muy ingenuo pero que encontramos en todas las psicologías de hoy en día. Pues bien, A. Damasio nos cuenta que la víspera de cada conferencia que tiene que dar, especialmente sobre «psicoanálisis y neurociencia» para la que es invitado muy a menudo, sueña que le faltan sus zapatos; y está ansioso. Es lo real, es el inconsciente real que no puede poner en la cartografía, es el encuentro con el Otro, y para él es el psicoanálisis. Yo diría que para A. Damasio lo real, el trauma, son las cosas seguras (2) que echa en falta cada vez que tiene que encontrarse con el psicoanálisis. Para mí, el interés de hoy es ver cómo la ciencia encuentra este limite en un real que no puede ser reintegrado en un sistema, en una cartografía de fronteras más o menos establecidas en el cuerpo hablante. Creo que tenemos que mantener un diálogo sin esperar nada.

Yves Vanderveken : Lo que no encaja en la cartografía del cerebro es el encuentro con el otro del lenguaje; tal vez podamos decir con el Otro del cuerpo, o en todo caso con una dimensión Otra. Esta es una precisión útil y que no es fácil de entender porque hay toda una dimensión de las neurociencias, en este momento, que toma en consideración lo que ellos llaman el efecto del encuentro con el entorno, con la dimensión de trauma que puede acompañarlo. Sin embargo, en su curso «Todo el mundo es loco», Jacques-Alain Miller precisa que el psicoanálisis no se interesa en absoluto por el encuentro del sujeto con el entorno, sino que se interesa por este encuentro particular con el lenguaje.

Miquel Bassols : Sí, Lacan ya cita en su tesis a un biólogo, Jakob von Uexküll, que muestra que esta idea del entorno es una imaginarización de la ciencia. Es verdad, el Otro no es el entorno. Lo que está en el lugar del Otro es el cuerpo, que es algo mucho más inquietante. Los límites del entorno son siempre imaginarios a partir de la experiencia que el parlêtre hace con su cuerpo.

Por ejemplo, en el caso del pequeño Hans, Lacan identifica el arrebato de fobia tras dos encuentros con este Otro de diferentes maneras : el nacimiento de su hermana pequeña y la aparición en su cuerpo de la erección de su pene con la que no sabia qué hacer. Son estos dos encuentros que lo desalojan del lugar del falo imaginario de su madre. ¡Todo eso no es el entorno!

De hecho, el parlêtre como cuerpo hablante, lee el entorno a partir de la experiencia que hace de su cuerpo. Cuando el cuerpo emerge como alteridad, viene la angustia y luego aparece la necesidad de construir un síntoma para localizar en su mapa este nuevo goce. Este nuevo objeto es el caballo en el caso del pequeño Hans que, como dice Lacan, funciona como un límite, como el borde de su entorno.

Además, algunos neurocientíficos están empezando a cuestionar esta idea del entorno, en la línea de J. von Uexküll. La frontera entre el sistema nervioso, el cuerpo y el entorno es cada vez más difícil de sostener. Roger Bartra, por ejemplo, un antropólogo mexicano, comenzó a hablar del exo-cerebro, es decir una extensión del cerebro más allá de los límites del cuerpo.

Una vez más, vemos que el encuentro con el cuerpo como Otro es el punto fundamental, esta alteridad del cuerpo es irreductible al mapeo de las neurociencias. En el libro de A. Damasio, vemos este punto de inconsistencia : incluso si consideramos el sistema nervioso como un mapa de la realidad, la pregunta es : ¿dónde ponemos el mapeador del mapeo en el mapa? Esta es la paradoja de Russell en el sistema nervioso : si ponemos el mapeador en el mapeo, tenemos que añadir el mapeador del mapeador del mapeo. En este punto de inconsistencia se sitúa siempre el momento de contingencia del encuentro con el Otro como tal. Creo que debemos abrirnos a esta interlocución para establecer el lugar del psicoanálisis frente a las tecnociencias actuales.

Traducción: Alba Cifuentes Suarez

  1. Véase también Bassols M., «L’inconscient réel et les chaussures d’Antonio Damasio», La Cause du Désir, n° 83, enero de 2013, p. 106-114.
  2. NdT : “cosas seguras” en francés se dice “choses sures” que produce una homofonía con  “chaussures”, zapatos.

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