Céline Aulit – ¡Siguiente!

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La periodista Judith Duportail, con su libro «L’amour sous algorithme »[1],  encuesta periodística y relato al mismo tiempo, revela los entresijos de Tinder, líder entre las app de citas, y nos invita a reflexionar sobre el amante en nuestro tiempo.

Tinder promete el encuentro, basado en fotos que se desplazan y que el usuario puede deslizar hacia la derecha si la foto le gusta. Es suficiente que la otra persona haga lo mismo y ¡match! Los dos participantes pueden empezar a hablar entre ellos.

Lo que Judith Duportail revela en el curso de su trabajo, es el gran engaño que se esconde detrás de este llamado progresismo. De hecho, cada usuario es clasificado según una nota de deseabilidad que ignora. Esta cifra, calculada a partir de diferentes algoritmos, como la inteligencia de las respuestas, el nivel de vocabulario utilizado o incluso el nivel social; determinará las fotos a las que el usuario podrá tener acceso, ya que, según su perfil, será clasificado en una categoría y se le privará de la libertad de encontrarse con compañeros fuera de esa categoría.

Fuera entonces lo singular de cada sujeto que ¡es la sal del encuentro! No hay espacio para la contingencia que permite a dos personas que a priori no tienen nada en común, que con sus síntomas puedan formar pareja. Intentando hacernos creer que «siempre hay algo mejor en el mercado» y que es tan fácil enamorarse, Tinder nos da la ilusión de que podemos evitar la no-relación sexual.

La demanda de amor, en lugar «de ser una variable entre demanda y deseo» [2], se reduce a ser una demanda de objeto de satisfacción. ¡Siguiente!  Ahora bien, «si el amor cae totalmente del lado de la demanda, se mutila lo que es más precioso para él» [3], es decir la nada, uno de los objetos determinantes del deseo.

Los textos de Fouzia Taouzari y Amandine Mazurenko que se encuentran en este número de A- kephalos son otros dos ejemplos llamativos de este intento de erradicar lo real, mientras que el psicoanálisis se orienta hacia él.

La locura humana, como dice Gabriela Medín del pintor Jérôme Bosch, empuja a ubicar la locura en el cerebro para apoyar la ilusión de poder eliminarla. Éste es el objetivo de «L’anatomie de la joie » [4], un espectáculo  chispeante y ameno que presenta a un neurocientífico malhumorado que quiere demostrar la existencia del gen de la alegría. Ahora está en el Teatro Essaïon de Paris.

Traducción: Norma Lafuente

  1. Duportail J. « L’amour sous algorithme », Paris, Goutte d’or, 2019.
  2. Miller J.-A. « L’orientation lacanienne. De la nature des semblants », enseignement prononcé dans le cadre du département de psychanalyse de l’université Paris viii, cours du 1/04/1992, inédit.
  3. Ibid.
  4. Del 08 abril al 18 junio de 2019, en el teatro Essaïon, Paris
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