Anne Chaumont – Una opacidad infranqueable

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¿Debería el estudio de la subjetividad « evidentemente hacer uso de las neurociencias cognitivas para progresar ?[1] La lectura del último número especial de la revista Le Point sobre « Las nuevas fronteras del cerebro », plantea interrogantes sobre esta evidencia. Si las líneas de exploración cerebral siguen evolucionando de manera notable, ¿significa esto que el encuentro entre el discurso subjetivo y la observación objetiva está en el horizonte, en beneficio de « una ciencia clínica de la subjetividad » ? [2]

Lo que vemos en esta lectura, como éxtimo de este campo, es que, al contrario, cuanto más progresan los descubrimientos y los conocimientos se complejizan, más homogéneo se vuelve el seguimiento de estos avances científicos, acompañado de un discurso que refleja más bien una gran opacidad en el corazón de las contingencias subjetivas del desarrollo del viviente. Esta fórmula, que surgió en el centro de la entrevista con la especialista francesa Ghislaine Dehaene, pediatra y directora de investigación del CNRS, lo testimonia con claridad : « El aprendizaje del lenguaje es uno de los más increíbles “milagros” del desarrollo”. [3] En  Mi enseñanza, Lacan también puso en evidencia este mismo misterio –  “¿…de dónde viene este lenguaje? No tengo ni idea. No estoy obligado a saberlo todo. Además, ustedes tampoco tienen ni idea” -, pero no sin antes haber localizado, con el riesgo de escandalizar, el dispositivo del lenguaje “en alguna parte sobre el cerebro como una araña” para sostener que él es quien captura. [4]

Las tres contribuciones de este número de a-kephalos demuestran cada una, con gran rigor, que lo irrepresentable y la opacidad como otros nombres de lo real seguirán siendo siempre un punto heterogéneo e infranqueable en el estudio de la subjetividad, este campo del cuerpo hablante asignado al deseo, a lo experimentado – en particular del sentimiento estético – y al enigma del síntoma.

Y para aquellos que quieran profundizar en este punto, existe un gran riesgo de transgredir la ética científica, cuando, por ejemplo, los datos genéticos se deducen a partir de las diferencias psicológicas entre los seres humanos. Una Tribune muy reciente en el diario Le Monde expresa así la preocupación de eminentes investigadores ante el retorno de un discurso pseudocientífico de « usos engañosos de las ´cuantificaciones genéticas` ». Y esto es aún más grave, se cuidan de añadir, « ¡cuando se trata de temas con grandes intereses políticos! »  [5] Por lo tanto, nos toca a nosotros transmitir aquí sus preocupaciones.

¡Que tengan una buena lectura!

Traducción de Norma Lafuente

[1] « Que sait-on aujourd’hui du cerveau humain ? », entretien avec Lionel Naccache, Le Point–Santé, Hors-série, Mars-Avril 2019, p. 13.  

[2] Ibid.

[3] « Les étonnantes capacités précoces du bébé », entretien avec Ghislaine Dehaene, op. cit., p. 34.

[4] Lacan J., Mi enseñanza. Paidos 2007, p. 49

[5] « Halte aux “ Fake news ” génétiques », Tribune Science & Médecine dans Le Monde du 25 avril 2019, p. 7. https://t.co/MFG6XbOTeQ

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