Hélène Guilbaud – SILENCIAR EL SÍNTOMA

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SILENCIAR EL SÍNTOMA –  Hélène Guilbaud Paris

Las revistas “psi” están repletas de artículos sobre síntomas tales como TOCS, depresión, bulimia, trastornos de la atención, adicciones, y de sus tratamientos asociados que apuntan a erradicarlos en un instante. Entre ellos, “la hipnoterapia”. Esta práctica, utilizada desde el siglo XVIII sin que se comprenda su modo de acción, ha visto cambiar su estatuto y sus ámbitos  de aplicación se han ampliado con el desarrollo del diagnóstico por imágenes. Las investigaciones realizadas en el campo de las neurociencias han permitido detectar modificaciones de la actividad cerebral bajo hipnosis, con un estado de activación y de concentración neuronal modulada en múltiples zonas del cerebro, permitiendo comprender los cambios de comportamiento de una persona bajo hipnosis. El objetivo del curandero es sugerir un cambio en la percepción del trastorno y sustituirlo por otros comportamientos. Enteramente concentrado sobre el problema que hay que resolver, debido a que su actividad cerebral ha sido modificada, haciendo abstracción de todo lo que lo rodea a excepción de la palabra del terapeuta, el paciente se encuentra en condiciones particulares e ideales para dejarse guiar hacia el camino de la curación. Los resultados son rápidos y eficaces, nos dicen, y se están realizando numerosos estudios para aclarar aún más este estado de conciencia modificada, con bellas promesas de nuevos tratamientos para nuevos trastornos.

¿Qué sucede con el síntoma en la hipnoterapia?  El síntoma es reducido al silencio que no permite ser descifrado.  Ya no es una pregunta dirigida al Otro. Es un síntoma solitario que perdió su estatuto de enigma, cuya dimensión de goce está forcluída, y sobre el cual el curandero va a actuar por medio de la sugestión.

La sugestión opera con la ayuda del poder que confiere la transferencia. ¿El analista hace por lo tanto lo mismo que el hipnotizador? Freud, preocupándose por ello, no cesó de insistir sobre la necesidad de dejar la elaboración a cargo del analizante. Es a él a quien le corresponde realizar el trabajo, la interpretación no tiene otra finalidad que posibilitarlo.

Para Lacan, la respuesta a la teoría de la sugestión es la teoría de los discursos. Se trata de pasar del enigma dirigido al Otro al enigma puesto a trabajar por el sujeto mismo en la transferencia, es decir, el pasaje del discurso de la histeria al discurso del analista. ¿Qué deviene el síntoma en esta perspectiva? La experiencia del análisis entrega el sentido del síntoma, en tanto que él es significante S1 que reenvía a un S2. Pero es también S1 solo.  Pues, si el síntoma comporta efectos de sentido, también tiene un valor de goce, tan infranqueable como irreductible. La cura, como práctica de la palabra, limita el goce, pero no sin un resto de opacidad que ninguna imaginería médica logrará objetivar.

Traducción: Frattura Micaela

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